Cómo la danza para niños les ayuda a aumentar su autoestima

 

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Las clases de danza para niños ofrecen una gran cantidad de beneficios para los más pequeños. Uno de ellos, sin duda esencial para su desarrollo como persona, es la mejora en la autoestima.

¿Cómo se forma la autoestima?

La autoestima es la imagen que cada persona tiene de sí misma y se forma muy pronto, en los primeros años de vida. La autoestima puede ser positiva, lo que se conoce como alta; o negativa, también llamada baja autoestima. La imagen que tenemos de nosotros mismos depende, cuando somos pequeños, de cómo nos ven los demás. En la etapa infantil las opiniones de aquellas personas más allegadas a nosotros, sobre todo los padres, son como mandamientos que se asumen sin filtro. Por eso es importante equipar a los niños con refuerzos positivos, animarles a hacer cosas nuevas. 

En una etapa posterior, en la adolescencia, los niños tendrán que lidiar con cambios corporales importantes. El efecto que esos cambios tienen en la autoestima de los jóvenes los acompañará durante toda su vida adulta. Es mucho más fácil sobrellevar la adolescencia si durante los primeros años se han plantado unos cimientos sólidos.

¿Cómo ayuda la danza para niños a cimentar la autoestima?

Muchos niños reaccionan a la música de manera positiva cuando tienen uno o dos añitos. Siguen el ritmo, dan pequeños pasos y por lo general obtienen aplausos y risas por parte de los adultos. Si esta espontaneidad no se alimenta, es posible que se pierda con el tiempo, cuando el niño empiece a sentirse torpe o vergonzoso. Aprender a bailar en una clase de danza para niños es positivo en más de un sentido. En primer lugar, al estar en una clase, en un entorno de aprendizaje, los niños comprenden de manera intuitiva que no tienen por qué saberlo todo desde el primer momento. Así, la vergüenza se disipa. A esto también ayuda que estén rodeados de otros niños de su edad y con habilidades similares a las suyas. En este sentido, cuanto antes empiecen los niños con sus clases de danza, mejor. Serán niños más extrovertidos y alegres.

Por otra parte, la danza está íntimamente relacionada con el conocimiento y la aceptación del propio cuerpo. Al bailar nos movemos, nos tocamos y tocamos a otras personas. Esto resulta muy beneficioso a la hora de aceptarse. Vivimos en una sociedad muy exigente a nivel de imagen y apariencia externa. Los niños que se relacionan con sus cuerpos de manera consciente tienden a aceptarlos mejor y a sentirse menos amenazados por las opiniones de terceras personas. Un adolescente que haya aprendido a mirarse en el espejo y a reconocerse en la imagen que ve sufrirá menos los conflictos de esas edad  tan compleja. Y mirarse en un espejo es una de las técnicas básicas para aprender a corregirse en una clase de danza para niños.

 

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