Por qué nunca es tarde para aprender bailes sociales

nunca es tarde para aprender bailes sociales

Aprender bailes sociales no tiene edad porque la diversión tampoco la tiene. Mejorar la calidad de vida es algo que se puede comenzar cada mañana. Además, los bailes sociales tienen un trío de ases en la manga.

1.- Aprender bailes sociales para el cuerpo

Todo ejercicio físico es saludable, pero los bailes sociales lo son a muchos niveles. Una buena escuela de danza adaptará sus clases a la edad de los diferentes alumnos para que todos salgan beneficiados. Así, la danza en las personas mayores  funcionan como analgésico a largo plazo, ya que mejora los dolores en las articulaciones. Como también fortalece los músculos, aprender a bailar ayuda a evitar las peligrosas caídas.

Pero es que además, la danza ayuda a los mayores, y a los más jóvenes también, a mejorar su nivel de flexibilidad y resistencia. Eso supone poder disfrutar en mayor medida del resto del tiempo, no solo del que pasen en su escuela de danza. No hay necesidad de aprender salsa acrobática. Bailar de manera continuada una o dos veces a la semana es suficiente para poder dar paseos más largos con la familia o para cuidar de los nietos sin agotarse. Por último, aprender bailes sociales ayuda, en cuanto que ejercicio físico ligero, a prevenir la osteoporosis.

2.- Una mejora también para la mente

Aprender bailes de salón requiere un ejercicio de memoria. La música ayuda a recordar los pasos de cada estilo.  Los profesores cuidarán de que todos los alumnos reciban la atención necesaria para que aprovechen al máximo sus horas de clase. Pero al final del día son los bailarines los que tienen que memorizar las coreografías. Por supuesto, este ejercicio de memoria es paulatino. Cada clase se dedica a unos pocos movimientos que se repiten las veces suficientes. Y en clases posteriores se incorporan movimientos nuevos.

Para que la memoria funcione al 100% es necesario activar también los mecanismos de la atención. Bailar con otra persona o en grupo ayuda a mantener el foco en el baile. La música también es buena para ayudar a concentrarse, por eso muchas personas la usan mientras estudian. Por último, la coordinación mente cuerpo también se ve beneficiada por el aprendizaje de la danza y, en concreto, de los bailes sociales.

3.- Aprender bailes sociales para el alma

El solo hecho de salir de casa para aprender bailes sociales ya es un reto y a la vez un inventivo. Hace falta escoger la ropa adecuada y arreglarse. Cuando cuidamos de nuestra imagen nos sentimos mejor. Ese es el primer paso. Pero es que el ejercicio físico, y bailar es ejercitarse, libera endorfinas, las causantes de la felicidad. Tras una clase de bailes sociales el estado de ánimo mejora y, con la práctica, la mejoría es más evidente. 

No se trata solo de una cuestión química. Cuerpo, mente y alma están unidos de tal manera que cuando trabajamos en uno, afectamos a los otros dos. Por eso aprender bailes sociales es garantía de una mejora general tanto a nivel físico como a nivel mental y también anímico.

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