El baile para niños como terapia antiestrés

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Los niños cada vez tienen más obligaciones y menos tiempo para jugar. Como consecuencia, alcanzan niveles de estrés propios de la edad adulta. El baile puede ayudarles a moderar ese estrés, siempre que lo practiquen en una escuela de danza consciente y profesional.

¿Cómo puede ayudar una escuela de danza?

Todos hemos oído hablar de padres y profesores que se vuelven locos cuando encuentran un niño con talento. Por supuesto, a los niños y niñas que destacan en una disciplina como la danza hay que animarlos para que practiquen y mejoren. pero no hablamos ahora de crear primmas ballerinas , sino de ayudar a los más pequeños a relajarse  y a llegar a casa dispuestos a hacer los deberes, tomar una cena saludable y acostarse para dormir las horas necesarias y enfrentar el día siguiente con energías renovadas. Una escuela de danza responsable sabe combinar el baile infantil, sea del estilo que sea, con la diversión.

La danza es un arte, pero también es posible aproximarse a ella como un juego y, sobre todo, como un modo de expresión. A veces los niños no saben decir con palabras lo que les sucede, por eso gritan, lloran o tienen berrinches. Bailar les ayuda a deshacerse de toda esa energía de manera natural. Un buen profesor, además, sabrá conducir las emociones del niño para que las deje escapar y que no se queden bloqueadas en su interior. Si un niño ha tenido un mal día en el colegio y llega a clase enfadado, su profesor de danza podrá ayudarle a canalizar el enfado o la tristeza mediante movimientos.

¿Funciona el baile para niños como terapia antiestrés a largo plazo?

Si la escuela de danza a la que acude el niño es buena y cuenta con los profesores adecuados, la danza alargará sus efectos positivos en el tiempo. El niño aprenderá, de manera intuitiva, que sus clases de baile le dejan más tranquilo, más relajado. Poco a poco deseará ir a bailar. Igual que los adultos pensamos en la recompensa que nos espera tras una dura jornada de trabajo (ver una película o cenar con nuestra familia, por ejemplo), los niños esperarán la hora de ir a su escuela de danza como un premio. La escuela se convertirá en el lugar donde se deshacen de las experiencias negativas del día. Aprenderán también a controlar las emociones más explosivas y los niveles de estrés bajarán cada vez más. Este aprendizaje les resultará útil también a medida que crezcan. Y crecerán más sanos y flexibles, habrán desarrollado el gusto por la actividad física y habilidades sociales y de relación con otras personas. 

El baile ayuda a reducir el estrés, pero no sustituye a la terapia sicológica, aunque sí la complementa. 

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