Danza contemporánea vs ballet clásico

El ballet nació en Italia en la época del Renacimiento aunque fue posteriormente en Francia cuando se pautaron los pasos clásicos. Durante el reinado de Luis XIV, conocido como Rey Sol, se publicó el primer manual de ballet y se abrió la primera escuela profesional de danza. Con el transcurso de los siglos el ballet se ha visto influido por las diversas corrientes ideológicas y artísticas de la historia. Se han ido incorporando nuevos métodos y modalidades, aunque los pasos y su disciplinada composición, se han mantenido.

El baile moderno, también denominado danza contemporánea, surgió a finales del siglo XIX. A través de nuevos estilos, se trataba de romper con la rigidez del clásico. Se buscaban nuevas formas de expresión menos sujetas a estructuras rigurosas y comenzaron a mezclarse movimientos de otros tipos de danzas.  El ballet clásico se organiza de forma similar a la literatura componiéndose de una introducción, un cuerpo y un desenlace. Y a través de una coreografía, se narra una historia en la que intervienen una serie de personajes, principales y secundarios. En la danza contemporánea por el contrario, la composición no tiene por qué ceñirse a esa estructura, pudiendo quedar abierta para que el espectador la interprete a su manera.

Dos caras de una misma moneda

Pero al igual que hay diferencias entre el ballet clásico y la danza contemporánea, también hay muchos puntos en común.Tanto en un estilo como en el otro, el objetivo que se persigue es el mismo. Se trata de expresar una historia, una emoción o una idea a través de los movimientos del cuerpo y el lenguaje no verbal, al ritmo de una determinada música. Y en realidad, no hay por qué escoger uno u otro en el momento de decidir tomar clases de danza. No son excluyentes ya que todos los estilos sirven para ilustrar diferentes emociones. Más o menos, como cuando nos apetece más escuchar una balada que un tema de rock porque tenemos el día un poco melancólico. En realidad la danza es un arte global que será más enriquecedor cuántos más estilos se aprendan. Además, el ballet y la contemporánea pueden complementarse e interpretarse simultáneamente en espectáculos tan originales como este o como este. Las posibilidades son tan infinitas como la creatividad de las personas.

Lo mejor de todo es que el baile es un arte que lo trasciende todo, la edad, el origen, el idioma e incluso los gustos. Quien tiene el corazón abierto a la danza, tanto desde el lado del espectador, como del bailarín, se centra en disfrutar de lo que se está expresando y de la pasión que se pone en ello. La clave está en dejarse llevar por las emociones y por la música.

Nosotros te recomendamos que, si deseas mejorar tu técnica de baile, no te limites a un solo estilo, ya que todas las modalidades te aportarán algo que nutrirá tu expresividad personal.

Trabaja con nosotros

Envíanos tu currículum

Newsletter