Claves para ser un buen profesor de danza

Ser profesor de danza es un trabajo increíblemente gratificante. Pero a la vez conlleva una gran responsabilidad. Como en todas las áreas de la docencia, un buen profesor puede ser la clave que haga a un alumno dedicarse profesionalmente a nuestro campo. Así que el buen hacer de un maestro puede dar lugar a un escritor reconocido, un gran científico o un bailarín de fama mundial.  Es muy común que las grandes figuras de la danza y el ballet agradezcan públicamente a sus profesores y mentores. En especial a aquellos, que además de enseñar la técnica, han sabido transmitir una fuerte pasión por el baile. Y es que este es uno de los puntos más importantes de cualquier maestro: contagiar el entusiasmo suficiente a los alumnos para hacer del baile su vida. Pero un buen profesor de danza debe cumplir con otros requisitos imprescindibles.

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Paciencia

Cualquier docente debe trabajar muchísimo esta cualidad, para poder lidiar con los errores y corregirlos manteniendo una actitud positiva. Pero además, un profesor de danza pasa la mayor parte de su tiempo enseñando y repitiendo los mismos pasos de baile y practicando una y otra vez los mismos movimientos y coreografías. Solo a base de repeticiones, los estudiantes pueden desarrollar sus habilidades. Enseñar exige una enorme dosis de paciencia también para no llegar a sentir frustración. Un buen profesor reconoce y asume que el ritmo de cada alumno es distinto, al igual que los mecanismos de aprendizaje.  Para alcanzar el éxito, hay que saber en qué puntos hay que reforzar a cada uno de forma individual.

Respeto

Este punto está muy ligado con el anterior. Un profesor de danza bueno en su profesión se mostrará sensible a las necesidades individuales de cada estudiante. El estereotipo del profesor de baile rígido y exigente como un sargento dejémoslo para la televisión y el cine. Ese modo de enseñanza no es ético y podría considerarse bullying. Es cierto que la danza requiere mucha disciplina, pero no dureza de espíritu, sino todo lo contrario. Así pues, con tacto y respeto, el buen profesor sabrá adaptarse al ritmo y al nivel de cada individuo para ayudarles a avanzar y mejorar.

Motivación

Tal vez sea complicado equilibrar la corrección con la motivación, pero un buen profesor de danza sabe hacerlo. Se trata básicamente de hacer críticas honestas y constructivas a la vez que se reconoce y se valora el buen trabajo realizado. De esta forma el alumno se siente alentado a mejorar y a perfeccionarse de forma constante. Por otra parte, es importante mostrar alegría y entusiasmo por la profesión. Solo así se logra transmitir esa pasión de la que hablábamos al principio. Además la participación de los alumnos será más intensa y entregada, lo que mejorará el ambiente a nivel grupal y los resultados individuales.

Sencillez

Un profesor de danza tiene que ser capaz de hacer fácil lo complicado. Este es quizá el punto que diferencia un maestro mediocre de uno excelente. Cada estudiante asimila los conceptos de forma distinta, por lo que el profesor debe estar capacitado para expresarlo de diferentes formas hasta asegurarse de que todos lo han comprendido.  Esto requiere tiempo, paciencia y una buena capacidad comunicativa tanto verbal como gestual.

Como ves, para ser un buen profesor de danza no basta con enseñar ciertas técnicas. Hay que amar el baile y disfrutar compartiendo este amor con los demás. Un gran maestro se convierte en fuente de inspiración y en el modelo a seguir por los estudiantes.

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