Una coreografía grupal es básicamente un baile en el que participan varias personas. Podría describirse como una secuencia de movimientos organizados que se realizan al ritmo de una melodía o canción, y son interpretados por varias personas o por un grupo. Cuando todo el grupo está bien coordinado, el resultado es espectacular. Las figuras y movimientos que pueden crear juntos los bailarines sincronizados pueden ser impresionantes. Pero llegar a este resultado no es fácil.
Trucos para crear una coreografía grupal perfecta
Hacer una coreografía con varias personas requiere más trabajo que, por ejemplo, un baile de pareja. Coordinar a dos personas ya es todo un reto, así que cuando hablamos de cinco, diez o más, las cosas se complican aún más. Este tipo de coreografías son muy habituales en estilos de baile urbano, como funky, dance hall, afro dance o k-pop, y también en eventos especiales como bodas, donde las sorpresas en forma de flash mob están cada vez más de moda.
Si estás pensando en crear una coreografía grupal, hay algunos consejos que te pueden venir bien para que el proceso sea más fácil y, sobre todo, más divertido.
Elegir el estilo de baile y la canción
Lo primero de todo es elegir el estilo de baile. Lo ideal es que sea un estilo que guste a todos o, al menos, con el que todo el mundo se sienta cómodo. Así, todos disfrutarán más del proceso, y además estarán más motivados a la hora de ensayar.
Grabar la coreografía para practicar por separado
Otro truco que te ayudará mucho es grabar la coreografía. No hace falta que esté completamente terminada, pero tener una grabación de cómo va quedando permite que los participantes puedan practicar por su cuenta, sobre todo si no siempre pueden reunirse para ensayar juntos. Además, viendo la coreografía desde fuera es más fácil identificar qué partes necesitan ajustarse.
Dejar espacio a la improvisación
A la hora de crear los movimientos, no os cortéis a la hora de improvisar, al menos al principio. Muchas veces, la mejor inspiración surge de manera espontánea. Dejar que el grupo experimente puede dar lugar a pasos superoriginales que quizás no se habrían planificado de otra manera. Es genial dejarse llevar un poco al inicio y ver qué sale.
Cambiar lo que sea necesario
También es posible que, durante el proceso, os deis cuenta de que algunas partes son demasiado complicadas para ciertos miembros del grupo. No pasa nada, lo mejor en estos casos es adaptar algunos movimientos para que todos se sientan cómodos. No todos tienen el mismo nivel de habilidad, y lo más importante es que todos disfruten y se sientan bien con lo que hacen.
Comprometerse a ensayar
Cuando ya tengas todos los pasos definidos, es crucial comprometerse a ensayar en conjunto hasta que la coreografía esté completamente interiorizada. Ensayar una y otra vez es la única manera de conseguir esa sincronización tan impresionante que se busca en una coreografía grupal. La práctica hace al maestro, y en este caso, hace que el grupo se mueva como si fuera una sola persona.
Lo más importante: divertirse
Aunque la idea es lograr un buen resultado, no hay que olvidar que lo más importante es disfrutar. No hay que ser demasiado estrictos, porque si os ponéis demasiada presión, podéis acabar estresados y olvidando la razón por la que estáis ahí: que es divertiros y disfrutar bailando juntos. Lo que hace especial una coreografía grupal es la energía compartida, las risas y la satisfacción de haber creado algo en equipo.
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