Asistir a una función de danza y tener la sensación de que lo que vemos es sencillo es una experiencia común. En muchas ocasiones, parece que podríamos replicarlo con facilidad. Sin embargo, esa aparente simplicidad es solo eso: una apariencia. Esta aparente sencillez es gracias a la capacidad y versatilidad del bailarín. Entendida la capacidad, no solamente como talento natural o haber nacido con un don, sino como trabajo y esfuerzo. Detrás de cada movimiento hay años de formación, entrenamiento, perfeccionamiento de la técnica y una dedicación incansable. La clave de esta excelencia radica en la versatilidad del bailarín.
¿Qué es la versatilidad en la danza?
Ser versátil implica la capacidad de complementar el aprendizaje de una técnica específica con otra diferente, logrando que cada disciplina aporte valor a las demás. En un mundo donde existen innumerables estilos de danza, comprender, aprender y encarnar múltiples disciplinas puede ser el trabajo de toda una vida. Aunque abarcar todas al 100% es complejo, combinar varias puede enriquecer enormemente el desempeño de un bailarín.
Beneficios de la versatilidad en la danza
Invertir tu tiempo en distintas formas de fisicalidad, entender tu movimiento desde diferentes puntos de partida, y afinar tu comprensión entrenando varias técnicas, no es más que una suma de salud y sabiduría tanto corporales como mentales. Como quién combina entrenamientos de fuerza y cardio en busca del match perfecto. Aumentar el nivel de consciencia corporal hará que todo lo que hagamos con el cuerpo, sea en relación con la danza o no, esté mejor hecho. Entrenar con diferentes métodos aporta herramientas expresivas únicas, distintos enfoques para mejorar el control y la técnica, y una mayor precisión y fluidez en general.
El proceso de aprendizaje y desaprendizaje
A lo largo de mi carrera, tanto como estudiante como ya en el ámbito profesional, he observado que combinar diferentes estilos de danza implica desarrollar la capacidad de aprender a desaprender para poder sumar. Cuando se inicia desde cero, el proceso de adquisición de conocimientos es más sencillo, más directo. Sin embargo, cuando ya se domina una técnica, es necesario deconstruir ciertos hábitos para integrar una nueva disciplina sin desechar lo aprendido previamente. Romper con las manías, las costumbres y salir de la zona de confort, para que con el tiempo ese nuevo conocimiento aporte novedades a lo previamente conocido.
Por ejemplo, ejecutar una pirueta en jazz no es lo mismo que en danza clásica. Tampoco lo es un pas de bourrée. Aunque son similares, la técnica varía según la disciplina. No obstante, comprenderlos desde diferentes perspectivas permite al bailarín utilizar herramientas de ambos estilos para mejorar su ejecución.
Posibles combinaciones de disciplinas
Buenas combinaciones de disciplinas estupendas y muy complementarias en mi opinión, podrían ser la danza clásica con cualquier rama del jazz, la danza urbana, también en todas sus ramas con la danza contemporánea, el clásico y el contemporáneo, el jazz y los bailes de salón, y un largo etc. Incluso la combinación de la danza con disciplinas como el yoga, el pilates y las artes marciales resultan totalmente lógicas y útiles, ya que son disciplinas de gran consciencia corporal.
Conclusión
Cada cuerpo tiene una manera propia de moverse y de fisicalizar las coreografías, es decir, de expresarse. Educarse en el movimiento para conseguir esa versatilidad que titula este texto, nutre positiva y directamente esa personalidad, enriqueciendo su identidad artística. Bailar no deja de ser una forma de comunicación y explorar diversas disciplinas puede entenderse como aprender nuevos idiomas. Abre puertas a una mayor comprensión del movimiento y a una conexión más profunda con el público, que observa, mientras piensa que lo que haces es sencillo. Y realmente, es el resultado de incontables horas de dedicación y aprendizaje de un saber que a mi parecer resulta fascinante.

