El Cascanueces de Matthew Bourne: Una Visión Innovadora del Clásico Navideño

 In La Danzateca

El Cascanueces de Matthew Bourne es una producción innovadora y audaz que rompe con las convenciones del ballet tradicional y ofrece una experiencia única.

El Cascanueces

Es uno de los grandes ballets del repertorio clásico que lleva triunfando en todo el mundo desde su estreno en 1892. Sin embargo, en 1992, el coreógrafo británico Matthew Bourne decidió darle un giro radical a esta obra maestra de Tchaikovsky.

Visión innovadora

Bourne, conocido por su enfoque vanguardista en la danza contemporánea, se aventuró a reinterpretar la clásica historia de E.T.A. Hoffmann y transformó por completo la narrativa y los personajes. En lugar de la historia convencional centrada en Clara y su príncipe, Bourne nos presenta a un protagonista masculino, Anthony, un niño desencantado que encuentra consuelo en su muñeco cascanueces.

El argumento

La trama se traslada a la Londres de la época victoriana durante la Segunda Guerra Mundial, en lugar del entorno clásico de un hogar burgués del siglo XIX. Esta elección temporal agrega capas de complejidad y emoción a la historia, permitiendo que la obra aborde temas como la soledad, la pérdida y la esperanza en un contexto histórico más contemporáneo.

La coreografía

La música de Tchaikovsky sigue siendo la columna vertebral de la producción, aunque Bourne la utiliza de una manera sorprendente y novedosa. La coreografía desafía las expectativas y utiliza movimientos más contemporáneos, fusionando lo clásico con lo moderno. Bourne introduce elementos de danza jazz, ballet contemporáneo y hasta pasos de baile social, creando un lenguaje coreográfico fresco y vibrante.

Los personajes

Uno de los cambios más notables es la transformación del Cascanueces. En lugar de un príncipe encantado, Bourne nos presenta a un soldado de juguete que cobra vida como un hombre de carne y hueso. Esta elección no solo subvierte las expectativas del público, sino que también añade una capa de realismo mágico a la producción.


Los personajes también experimentan cambios significativos. La figura del Rey Ratón, tradicionalmente el antagonista, adquiere un matiz más complejo en manos de Bourne. En su versión, el Rey Ratón es un ser solitario y desfigurado que despierta compasión, rompiendo con la dicotomía clásica del bien y el mal.

Escenografía y vestuario

La escenografía y el diseño de producción son otro punto fuerte de la obra. Lejos de los decorados bucólicos tradicionales, Bourne nos sumerge en una ciudad bombardeada durante la guerra, creando un contraste visual impactante con la música festiva del Cascanueces. Los trajes diseñados por Anthony Ward reflejan la moda de la época, añadiendo autenticidad a la producción.

Éxito mundial

Desde su estreno, «El Cascanueces» de Matthew Bourne ha sido aclamado tanto por críticos como por audiencias, consolidándose como una de las reinterpretaciones más exitosas y provocativas de este clásico ballet. Su capacidad para desafiar las convenciones y su enfoque fresco han redefinido la forma en que vemos y experimentamos el ballet clásico.


La visión de Matthew Bourne sobre «El Cascanueces» no sólo es una representación audaz y contemporánea de un clásico navideño, sino también una obra maestra que ha logrado revitalizar y reinventar el mundo del ballet para una nueva generación de espectadores.

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