¿Cuál es el rol de la mente en la danza?

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Desde tiempos antiguos, la danza ha sido un arte arraigado en la humanidad. Es una de nuestras mejores herramientas, ya que sirve como forma de entretenimiento, como una vía para expresar emociones y para obtener beneficios terapéuticos. Bailar requiere la activación de una serie de procesos mentales, emocionales y físicos que estimulan nuestro desarrollo integral. Sin embargo, hoy nos centraremos en el papel de la mente en la danza.

La música prepara la mente y el cuerpo

Cuando escuchamos música, se activa rápidamente nuestro sistema nervioso autónomo. Esto desencadena una serie de respuestas fisiológicas y emocionales que pueden ser bastante intensas. Como sabrás, la música puede evocar una gran cantidad de emociones, desde la felicidad y la excitación hasta la melancolía y la nostalgia, dependiendo de diversos factores como el tempo, el tono y la letra de la canción.

Cuando nos encontramos ante una pieza musical que nos produce una emoción intensa, nuestro cuerpo comienza a liberar adrenalina, una hormona asociada comúnmente con la respuesta de «lucha o huida». Esta liberación de adrenalina prepara nuestro cuerpo para la acción, aumentando el ritmo cardíaco y respiratorio para proporcionar más oxígeno a los músculos. Seguro que has sentido alguna vez que tus pies se quieren mover solos, ¿verdad? Pues es el efecto de la adrenalina corriendo por tus venas.

Cómo se activa la mente en la danza

Cuando bailamos, nuestro cuerpo responde a la música moviéndose, y esto activa diferentes partes de nuestro cerebro relacionadas con el movimiento. La corteza motora primaria envía señales a través de neuronas hasta la médula espinal. Esto es lo que provoca que los músculos se contraigan y generen movimiento.

Al bailar en sincronía con la música, se activan las áreas auditivas de nuestro cerebro. También entran en acción ciertas regiones cerebrales encargadas de coordinar el ritmo y los patrones espaciales. El tálamo integra toda esta información para facilitar un movimiento fluido y coordinado en respuesta a la música. En realidad, la activación cerebral en la danza es mucho más compleja, precisamente por la enorme cantidad de áreas implicadas.

Un ejercicio cerebral ideal

La danza también tiene impactos positivos en nuestra salud cerebral. Por ejemplo, se ha demostrado que contribuye a la plasticidad neuronal. Esto quiere decir que ayuda a fortalecer y reorganizar las conexiones entre las células del cerebro. La plasticidad neuronal es muy importante porque puede favorecer la creación de nuevas neuronas, no importa la edad que tengas.

Además, estudios recientes han sugerido que la danza puede potenciar el pensamiento divergente, lo que es especialmente útil para abordar problemas que tienen múltiples soluciones posibles. Bailar implica aprender nuevos pasos, ejercicios y coreografías, y esto ejercita nuestra memoria y fortalece nuestra capacidad de atención sostenida y dividida.

Bailar para tener salud mental

Bailar, es bueno para el cuerpo, para nuestras neuronas y también para el estado de ánimo. Desde una perspectiva química, el movimiento sincronizado con la música aumenta la producción de endorfinas, conocidas como las «hormonas de la felicidad», lo que nos hace sentir bien. Además, ayuda a canalizar la adrenalina y reducir el estrés. Bailar sirve como distracción, y nos permite dejar atrás nuestros problemas durante un tiempo y enfocarnos en el movimiento y la música. Actúa como una especie de terapia de mindfulness.

Como ves, el rol de la mente en la danza es fundamental. Podría decirse que bailamos tanto con el cuerpo como con el cerebro. Sin duda, el ser humano es una especie increíble. Si te ha picado el gusanillo y te apetece experimentar todos los beneficios del baile en tu vida, ponte en contacto con nosotros y te daremos toda la información que necesites.

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