¿Se puede aprender a tener ritmo?

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Aprender a tener ritmo es algo que se consigue con la práctica. Mucha gente se queja de no tener ritmo y se creen que eso les incapacita para poder bailar. Sin embargo, aunque algunos cuentan con esta habilidad de forma innata, eso no significa que no se pueda adquirir ejercitando el oído y el cuerpo.

Todos llevamos el ritmo dentro

El baile, como confirma la historia de la humanidad en todas las culturas, es, junto con la música, una parte fundamental de nuestra forma de expresarnos. Es fuente de placer tanto para los que lo practican como para quienes lo contemplan. El movimiento es una actividad básica e imprescindible en los seres humanos de la cual depende el correcto funcionamiento de nuestro organismo, desde el sistema cardiovascular hasta la estructura óseo-muscular.  Es un hecho que si no hay movimiento las funciones del cuerpo empeoran y la calidad de vida sufre un serio deterioro.

Moverse es fácil y automático y llevamos el ritmo dentro. El latido del corazón o la propia respiración son ritmos que el cuerpo ejecuta sin una orden consciente del cerebro. Lo que pasa es que actualmente la sociedad tiende a valorar el raciocinio y las capacidades intelectuales por encima de las corporales. Y esto, nos ha ido provocando una desconexión con la música o, mejor dicho, con las reacciones espontáneas y naturales que provoca la música en nuestro cuerpo.

Cómo aprender a tener ritmo

Pero el baile, ciertamente, es algo más que dejarse llevar por la música. Hay algunos movimientos que se deben aprender, igual que en su día tuvimos que aprender a caminar poco a poco. Una vez practicamos lo suficiente,  supimos caminar de forma voluntaria y automática, ¿verdad? Con el ritmo sucede lo mismo. El ritmo del movimiento se inicia en la médula espinal y se transmite por el sistema nervioso a través de patrones o secuencias que hace que cada músculo se mueva en una secuencia perfecta. 

Pero, ¿qué es el ritmo exactamente? ¿Cómo funciona? Vamos a aclarar varios conceptos involucrados en el baile.

  • Ritmo: son sonidos que suenan de forma secuencial, repetitiva y predecible. Como los latidos del corazón.
  • Melodía: se compone de una serie de tonos, bajos, medios y agudos. Los instrumentos melódicos sientan la base rítmica de la pieza con la cual contrastan.
  • Compás: es el nombre técnico para definir a los grupos de cuatro pulsiones o unidades de tiempo. Es el patrón rítmico.
  • Métrica musical: Es el grupo de 8 tiempos o lo que es lo mismo, 2 compases. 

Cuando una persona tiene ritmo, significa que sabe moverse de forma armónica y coordinada con el compás de la música. Es capaz de predecir el patrón o las repeticiones para no tener que pensar de forma consciente y que su cuerpo reaccione de forma automática. Según dicen los expertos de la música y el baile, lo importante es aprender el ritmo de cada paso de baile, que no es otra cosa que un patrón o una secuencia, e interiorizarlo, es decir, introducirlo en nuestro sistema nervioso. Después, lo único que hay que hacer es repetirlo.

Si alguna vez has pensado que el baile no es para ti porque no tienes ritmo, descarta esa idea. Solamente hay que escuchar la música y practicar y repetir todas las veces que haga falta. Tarde o temprano, el ritmo se fijará a las fibras de tu cuerpo. Sí se puede aprender a tener ritmo. ¿Te animas a intentarlo?

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