Una escena apabullante
Podría definir el popping en China en tres simples palabras: constancia, compromiso y
competencia. Tras mi estancia este verano en Pekín, estas son las palabras que mejor resumen lo
que viví. Aunque se bailan otros estilos como waacking o locking, el más predominante, sin duda,
es el popping (utilizado además como término paraguas).
En Europa, las categorías con más participantes suelen ser hip-hop y «all-styles». Allí, sin embargo,
estas rondan los 100-200 participantes, mientras que el popping atrae entre 1.400 y 1.500. Casi
nada.
Funk como tendencia dominante
Esto se debe a que el popping, la música funk y g-funk, y la estética asociada son lo que está de
moda. Mientras en Europa ahora arrasa el reggaetón y el comercial, allí es todo lo contrario.
Cuando el estilo nació en los años 70 y 80, muchos de sus pioneros viajaron a Asia y compartieron
sus conocimientos. Esa información ha pasado de generación en generación, hasta el punto de
convertir a China en la mayor potencia mundial del popping.
Disciplina como motor de excelencia
Uno de los grandes factores que explican este nivel es la cultura y ética asiática del trabajo. Desde
pequeños, los niños se forman con entrenamientos metódicos durante horas. El gobierno chino
incluso impulsa un proyecto que apoya económicamente a futuras promesas del popping. Las
familias pagan mucho dinero en clases privadas con los mejores profesores para que sus hijos
puedan acceder a ese programa y a sus beneficios: dinero, salas, ropa y oportunidades.
Recuerdo estar en un evento y ver a madres empujando a sus hijos a los cyphers para que les
vieran los jueces. Niños con un nivel igual o incluso superior al de muchos adultos europeos, con
un movimiento sólido y una conciencia corporal que solo da el entrenamiento constante y de
calidad.
Entrenar sin dudar
Otro aspecto que llama la atención es la ausencia de cuestionamiento hacia los profesores y
referentes. Reciben un ejercicio y lo repiten durante horas sin pensar si lo están haciendo bien,
sin inseguridades ni distracciones. Todo es práctica con foco. El respeto a los pioneros es enorme.
En el Keep On Dancing, uno de los eventos más grandes, vi largas colas de niños, niñas y adultos
esperando para hacerse una foto o conseguir una firma de Iron Mike (pionero francés).
Una burbuja que sube el listón
Otro factor importante es el aislamiento con respecto al resto de la comunidad internacional. No
pueden usar TikTok global (tienen una versión propia) y no es muy común usar Instagram. Esto,
junto con la dificultad para salir del país, hace que no estén muy conectados con lo que pasa
fuera. Se crea una burbuja. Lo negativo: pocos bailarines pueden viajar. Lo positivo: el nivel medio
sube porque se retroalimentan entre ellos y los estándares son altísimos. La mayoría de bailarines
allí tienen un nivel similar al de los mejores de Europa. Y los mejores de allá, directamente, están
en otro nivel.
Conclusión: ni tanto ni tan poco
Después de vivirlo en primera persona, llego a la conclusión de que necesitamos encontrar un
punto medio entre lo que ocurre en China y lo que ocurre en Europa. Preservar la cultura,
respetar a los pioneros e incentivar a las nuevas generaciones a entrenar y mejorar es
fundamental. Pero también lo es descansar, inspirarse en otras disciplinas y abrirse a nuevos
estímulos que no tengan que ver con el baile.
Una cosa está clara: este agosto, volveré sin duda 😉

